miércoles, 1 de septiembre de 2010

Fic Colectivo - Sexto Capitulo

Actividad: Fic Colectivo (incompleto)
Autora: $ђîžД W† 43
Fecha: 29/06/2009

-¡¡Ahh!! ¿E-es ella a quién buscabas?-soltó Mana de la manera más disimulada que pudo, pero sus nervios la estaban traicionando.
Atem arqueó una ceja y miró a su amiga, interrogante.
-Sí, es ella. ¿Por qué está escondida?
Anzu alejó las cortinas de su cuerpo con un empujón de su mano, y emitió una risita inquieta.
-Ejem, s-sucedió un pequeño malentendido--
-No, no, el problema aquí es que, me topé con ella de una manera extraña, ambas caímos al suelo, y cuando vimos a toda la corte y la familia reunidas aquí, no nos quedó más que escondernos detrás de las cortinas...
-¿De verdad?-cuestionó el muchacho, cruzando los brazos.
-¡Sí! Suena algo raro, pero así fue.
-No creo ni una palabra de lo que dices, Mana-afirmó el otro, ladeando la cabeza.
La castaña lanzó un suspiro de resignación, y antes de permitir hablar a Mana, alzó una mano para detenerla.
-La verdad es que encontré a mi prima, y como hacía un tiempo que no la veía, decidimos empezar un juego que solíamos hacer de niñas.
Atem le miró incrédulo y bajó los brazos.
-¿Qué?-fue lo único que provino de su boca.
-Sí, lo lamento. No debí aprovechar la situación de que me diste el permiso de pasar, es sólo que ella y yo somos como hermanas y no nos pudimos resistir.
Mana soltó un bufido, extrañada, y apartó la mirada, analizando la mentira que había dicho su amiga, pero fue interrumpida ante el llamado del tricolor.
-¿Eh? ¿Qué?
-¿Tú que tienes que ver en esto? ¿Acaso la conoces?
-Sí, claro, justo hace un momento la conocí, ¿no es obvio?
-No, Mana.
-Hum...
-Sabes quién es ella, ¿cierto?-inquirió Atem en tono acusador, para luego fijar sus ojos en la de Anzu, quien no pudo evitar dar un respingo de temor.
-¡NO! No sé quién es, en serio. Sólo pude reconocerla por la descripción que me diste-Mana entrelazó sus manos en su espalda, y dejó ver la sonrisa más convincente que tenía-. La encontré ya que tú querías saber si había encontrado a su...prima, ¿no?
Atem soltó un siseo dubitativo, y miró a cada una de las chicas por algunos instantes, en silencio. Al momento que iba a dar su declaración final, escuchó su nombre a unos pocos metros, que interpretó como el llamado de su madre: eso le hizo bajar la guardia.
-Bien, lo que dicen es bastante confuso, pero supongo que no habrá gato encerrado...
Tanto Anzu como Mana se miraron, y asintieron al voltear hacia él, quien se dio la media vuelta y caminó hacia el Levante con la mujer, dirigiéndose al Patio Central. Ellas suspiraron.
-¿Qué clase de excusa fue ésa?-reprochó la segunda.
-Una mejor que la que tú ibas a dar, créeme.
-Lo tenía todo bajo control, no me diste tiempo.
-¿Ajá? ¿Chocamos y nos escondimos?
-Suele suceder, ¿sabes? De hecho, a Atem y a mí, cuando sólo éramos unos pequeños.
-Ya vi de dónde surgió-murmuró Anzu, imaginándose aquel argumento en una escena divertida. De improviso, el rostro del Príncipe apareció en su mente, dejándole ligeramente ensimismada. Ni siquiera se imaginaba que podría sucederle, si él sabía la verdad-. Aunque quizá lo dejaría pasar...-dijo en un susurro para sí misma, pensando en aquellos ojos, que a pesar de verse severos, denotabas una nobleza pura.
-¿Qué dijiste?-preguntó Mana.
La ojiazul alzó la mirada y negó con la cabeza.
-Ah n-nada. Seguiré con mi labor por ahora-afirmó, retirándose hacia su lugar de trabajo.
La otra se encogió de hombros, e inmediatamente tomó otra dirección que la llevó a un pasillo escoltado por columnas, las cuales poseían batallas pasadas de hacía un tiempo, representadas en distintas figuras coloridas. Iría a tomar su clase de magia con Mahaad.

Atem iba caminando con su madre en los jardines del Palacio, escuchándola atentamente a sus declaraciones acerca de la tan cercana coronación; tal parecía ser que ella era la única que realmente le entendía y le ayudaba a comprender la gran importancia de ascender al trono, además de que, no recibía presiones por parte de ella en ninguna manera, y se sentía mejor al respecto con todo.
Ambos se sentaron en un lugar cercano a un conjunto de flores de loto, y mantuvieron su conversación durante un rato. Atem fue el que terminó con ésta en un momento dado, y comenzó a meditar las palabras que había escuchado de la Reina, en silencio, pero de pronto, recordó el encuentro que había tenido con Mana y con aquella desconocida, y se desprendió de la realidad, intentando analizar tan extraña explicación. En cierta manera, había algo que no le inspiraba confianza, pues había visto la actitud de ambas. Sin embargo, le interesaba más el hecho el conocer a la castaña, quizá estaba ocultando algo, su misma identidad incluso, pero quería saber quién era, y se había mantenido firme en esa decisión desde el día que había chocado con ella en el Río Nilo.
-¿Hijo?
El muchacho sacudió su cabeza y miró a su acompañante, mirándola apenado.
-Perdona, tengo muchas cosas en que pensar...

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